jueves, 27 de enero de 2011

Ya llegó la televisión!

Miles de segureños podrán acceder, por fin, a la señal de TDT, rezaba el titular de un artículo del periódico provincial el pasado domingo por la mañana. Visto el titular, sabía a lo que me exponía cuando empecé a leer lo que seguía. Para variar, y dejando a un lado el inevitable cabreo, no tenía desperdicio.

Resulta que los chicos de la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia en su afán por cerrar la brecha digital y evitar por todos los medios que ninguno de los habitantes de esta comunidad pueda ser tachado de ciudadano de segunda por sus carencias en materia de nuevas tecnologías, decidió, con dos cojones y como siempre se decide en estos casos -todo para el pueblo pero sin el pueblo-, invertir doscientos mil euros en la reforma y ampliación del repetidor de señal instalado en la cumbre del monte El yelmo a cuyos pies se abre el valle de la sierra de Segura, con el pueblo del mismo nombre en otro cerro próximo por su cara norte.  Por fin tendrán algo en esta comarca al noreste de Jaén tan imprescindible como es la televisión digital terrestre.

Era un problema previsto durante el proceso de implantación, añadían en el artículo. Alrededor de un 4% de la población española, áreas rurales por lo general, se vería total o parcialmente sin cobertura tras el paso de la televisión analógica a la televisión digital terrestre. Pero, señores, eso pasó a la historia. Ahora ningún residente en la zona podrá decir que no se preocupan por ellos. Que son marginados respecto al resto de la España que creamos y sufrimos a partes iguales. Ya no pueden quejarse. O sí.

Dejando a un lado lo que pienso acerca de la televisión actual y que expliqué en otro artículo no hace mucho, me toca el arpa el hecho de que sea ahora, unos cuantos meses después de aquel abril en el cual procedieron a la desactivación de las emisiones analógicas, cuando alguien anuncie a viva voz y como si del remedio a todos los males se tratara, la puesta en marcha de un repetidor que da cobertura para televisión digital en la zona. Volvemos otra vez, pienso mientras escribo estas líneas, a la misma historia que vi de cerca hasta que con dieciocho años me marché por estudios y luego por trabajo. Da gusto ver cómo se mantienen las tradiciones: solucionamos un problema pendiente desde hace meses, tal vez años, mientras que otro, surgido posteriormente y no menos importante, va pidiendo remedio. Y a este se suma otro. Y otro. Y otro más.

Y sino, señores de Economía, Innovación y Ciencia, y consejerías en general, qué me dicen, por ejemplo, del estado del tramo de unos ocho kilómetros de la carretera A-317 que comunica Cortijos Nuevos con el cruce La puerta - Orcera. Ya son casi dos años, si la memoria no me traiciona, los que llevo circulando por esa carretera a una media de cuarenta kilómetros hora para no dejarme medio coche en cualquiera de los inacabables baches, algo solventado con maestría mediante la disposición cada pocos kilómetros de una señal que aconseja la precaución de ir despacio. Firme en mal estado. Mira que bien.

Lo mejor de todo es que no se trata de un camino forestal en las proximidades de Rio Madera, sino la principal vía de acceso desde la N-322 y varias poblaciones de mediano tamaño, así como zonas industriales próximas y el rimbombante Hospital de Alta Resolución, tanto hasta Cortijos Nuevos como hacia buena parte de la sierra, incluyendo zonas recreativas en las proximidades de la presa de El Tranco, o hacia esa sierra de Cazorla con la que tanto y tan fácilmente se les llena la boca a unos cuantos personajes de corbata. Me pregunto por qué no incluyen también fotografías de esa carretera en los folletos publicitarios. Que se nos conozca bien, con lo bueno y con lo malo. Que el turista sepa, mientras está sentado en su sofá mirando publicidad y dilucidando dónde pasar sus vacaciones de semana santa, que tenemos parajes de belleza infinita, que poseemos un refugio para la fauna como pocos en todo el país, que en sus calles no se conoce la prisa, que las casas rurales son maravillosas y están muy bien dotadas, así como las bondades gastronómicas de los restaurantes de la zona. Y que sepa también, entre otros datos no tan positivos, que debe traer amortiguadores nuevos para atravesar ese tramo.

Tachar de vergonzoso el estado de esa vía resultaría irrisorio. Es más, creo que vergonzoso es un adjetivo del que sin complicarse mucho se han adueñado otras cuestiones también pendientes, como esos doscientos mil euros invertidos mal y tarde, o como el hecho de no disponer en un pueblo de la talla de Cortijos Nuevos -ni en las proximidades- de una pésima biblioteca municipal. Eso sí, no nos falta el megachachi centro Guadalinfo, para que todos y todas tengan acceso a las nuevas tecnologías. Poco a poco vamos bajando el nivel intelectual del lugar y de paso ponemos a disposición del respetable un jugoso entretenimiento, no vaya a ser que por aburrimiento a alguien le dé por leerse un mísero libro entre un viaje a la fábrica para descargar aceituna y otro partido de la selección.

Y puestos a ponerle la guinda al pastel, por qué no decir que me parece estupendo que las subvenciones y ayudas que llegan, pocas y tardías, raramente salgan de la inercia de siempre: agricultura y turismo, o que se limite a ultranza cualquier actividad productiva en nombre del parque natural, dando lugar sin embargo a despropósitos como el tramo de carretera de nueva construcción entre Hornos y La ballestera, que supuso la eliminación sin cuartel de gran cantidad de masa forestal y la destrucción de laderas enteras en algunas zonas del trazado. ¿Acaso no hay otra forma de promocionar y desarrollar el lugar? ¿Se ha de adecuar todo de cara al visitante y sin pensar en aquellos que lo habitan y mantienen a lo largo de todo el año? ¿Qué hay de los jóvenes que quisieran vivir donde siempre lo hicieron tras completar estudios fuera, pero se ven desalentados por las limitadas perspectivas laborales?

Para quienes están arriba parece más fácil no intentar plantearse si es posible en aquellos parajes un desarrollo sostenible. Así, como no se intenta, no lo es. Como no lo es, no dejemos que la zona se desarrolle. Y dios proveerá.

Algunos ejemplos que dan forma a mis palabras,




El inicio: medio puente. ¿Acaso problemas de presupuesto?

Más claro...




¿A que nadie sabe donde va ese agua cuando llueve con fuerza?

Los pegotazos recientes indican que esto irá para largo.


Gran foto para un anuncio turístico.

¿Se le puede olvidar a alguien al ver los agujeros contiguos en el asfalto?


¿La entrada a Sarajevo en 1994? No, Es Cortijos Nuevos.


¿Alguien se anima a decir que protesto sin motivo?

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