sábado, 26 de marzo de 2011

La hora del planeta 2011

Acudo a Google una vez más como tantas cada día, buscando información sobre ese dato que empieza a bullir por todas partes como las burbujas que surgen en el agua cuando hierve, la hora del planeta, y este me devuelve la feliz cifra de 30.400.000 resultados. Digo feliz porque no encuentro otra forma de expresar lo que se puede sentir al ver cómo tanta gente ha reproducido esa idea a estas alturas, haciéndose eco de una medida tan simple como efectiva. Más de treinta millones de páginas que albergan alguna información acerca de esta medida de ahorro, que a su vez varios millones de personas más tendrán ocasión de leer, muchos de los cuales la pondrán en práctica o correrán la voz para que otros la lleven a cabo. Alegra ver cómo cada año ese llamamiento llega más lejos, cómo las redes y los medios sirven para difundir ideas como esta, tan alejada del habitual macrobotellón o de la concentración a favor de la exportación del tomate de Almodovar del Campo.




Solo me pesa una cosa, y es no haber tomado partido antes en esta iniciativa con lo único que hasta esta tarde podía hacer, y es repetir aquí esa idea para que quienes pasen por aquí la tengan en mente. Más vale tarde que nunca, de modo que aquí va, presto y claro, este deseo: esta tarde, de 20:30 a 21:30 apagad absolutamente todo aquello que sea innecesario -la nevera y el calentador eléctrico no los toquéis-. Calzaos unas deportivas y dad un paseo, disfrutad de algo tan sencillo como no hacer nada, de la observación de un sábado de marzo que va cayendo poco a poco, o quedaos en casa descansando o charlando en el íntimo ambiente creado a la luz de las velas. Haced lo que queráis, pero por favor, por el planeta en el que vivís, por los descendientes que algún día os sucedan, por vosotros mismos, evitad consumir electricidad. Solo la imprescindible.

Tal vez alguien se entretenga en hacer números más tarde y podamos saber qué electricidad se ha ahorrado -o, mejor dicho, no se ha gastado-. En cualquier caso, dicen que cualquier paso adelante, por mínimo que sea, es siempre mejor que un paso atrás, o que no moverse.

Infinitas gracias a Gijón, por cuyo magnífico artículo estoy escribiendo yo el mío tarde y no nunca, ya que algún cruce de cables en mi cabeza me incitó a pensar días atrás que este apagón se llevaría a cabo una semana más tarde de la fecha prevista.

Una hora de ahorro hoy puede suponer muchas más en un incierto mañana.

No desperdiciéis la ocasión: apaguemos la luz ahora que aún es posible.



Más información en la página de WWF o en www.horadelplaneta.es


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