martes, 16 de octubre de 2012

Nausea desbocada

El día de hoy pasará a la historia como uno más de tantos que honran esta tierra. Una vez más ha sido necesario levantar la tapa de la alcantarilla, cuando el hedor que esta despedía empezaba a ser demasiado evidente.

Habitualmente recelo del lujo extremo, no por un complejo de envidia o de ambiciones frustradas, sino porque raramente una fortuna descomunal, más aún si ha sido obtenida a corto plazo, es amasada por medios lícitos, con esfuerzo y afán de superación —esto no desmerece que haya quien se lo trabaje y lo logre, como el escritor Lorenzo Silva, elegido ganador del Premio Planeta—. La vida tiene la mala sangre de darme la razón cuando se hacen públicas noticias como la que hoy ha saltado a los medios. Mediante una estructura ingeniosamente diseñada, el gran empresario Gao Ping —todo un Self-made Men— ha encabezado la que tal vez sea la mayor red de blanqueo de dinero que se ha conocido hasta ahora en España. Con un par. Pero actuar con la inteligencia humana que nos caracteriza implica no conformarse y querer rizar el rizo siempre un poco más. Entonces, ¿por qué no aprovechar y comprar deuda española con ese dinero para sacarle un interés de entre el 7 y el 8 %?

Qué gran hombre, el señor Ping. Pero no podemos despreciar al resto del equipo. A medio día de hoy hablaban de más de medio centenar de detenidos —a la espera de incluir varias decenas probablemente—, entre los que se encuentran un conocido actor de cine porno que no conforme con el dinero que habrá obtenido a golpe de bragueta colaboraba en la trama de blanqueo, o ese concejal de seguridad del ayuntamiento de Fuenlabrada, que aunque tampoco debía pasar hambre tenía las manos en la masa y acaba de mejorar la excelente imagen que en este país se tiene de la clase política. Y mister Adelson mientras tanto viendo como potenciales clientes de su magistral proyecto son llevados a dependencias policiales —como si no tuviera bastante con la dichosa legislación laboral española o esa manía de no dejar fumar en ninguna parte—.

Resulta que en el último tercio de este año 2012 nos encontramos con una España empobrecida hasta extremos que ni los más pesimistas imaginaban hace poco más de un lustro, en la que no nos queda más consuelo que destacar sobre un campo de futbol o en otros deportes donde se mostró a dónde somos capaces de llegar —me río de la Marca España, que no hace sombra a quienes, ignorados, llevan años entrenando para eventos como las pasadas olimpiadas con presupuestos de risa—. Una España en la que cada ojeada a un periódico desemboca en el llanto. Una España de la que se ha marchado ya un millón de personas hasta alcanzar algo impensable: un saldo demográfico negativo entre quienes vienen y quienes se van. Una España que se quedó en la cola en cuanto a educación respecto al resto de Europa, camino de perder de vista en el horizonte al segundo empezando por detrás. Una España donde la brecha entre quienes tienen y quienes no se va abriendo peligrosamente, algo a lo que ayuda a golpe de decreto un gobierno y una Unión Europea que comen caliente y tienen donde dormir cada día. Y en mitad de todo este contexto, muy cerca de la sección en la que hablan del largo y tortuoso proceso legal para esclarecer lo ocurrido con el Prestige —qué majos, esperar diez años exactos para poner en marcha la maquinaria judicial— ahora resulta que los billetes de 500 euros que muchos afirmaban no ver desde hace años andaban bien guardados por un grupo de ambiciosos empresarios y personajes de toda calaña, sin mencionar los fajos que se han ido enviando a tierras chinas desde hace años.

Lo peor de todo, Prestige aparte, es que la ley solo parece serlo para quien no puede pagarla. Así que me sé de unos cuantos que deben estar choteándose a lo grande, aflójeme un poco las esposas ande, que me hacen daño, y sabré agradecérselo pronto, haciendo apuestas para ver quién se va a ver antes en la calle, preparando si cabe una ofensiva por brutalidad policial, detención indebida o allanamiento. ¿Qué un juez autorizó todo esto? Perdonen, estamos en España. Lo blanco puede ser negro si uno hace el esfuerzo de verlo. O si le fuerzan.

Bravo por quienes han estado meses indagando y siguiendo pistas, hasta dar hoy con el mazo en la puerta de unos y otros, como ya lo hicieron ayer diciéndole hola a unos cuantos a los que omito definir a los cuales le pirraba la pornografía infantil. Quizá haya que buscar en la justicia a pie de calle para dar con ejemplos de lo poco decente que quede en esta tierra.

Y como no todo van a ser malas noticias, Goldman Sachs, esa gran ONG, han ganado 1.512 millones de dólares durante el último trimestre.

El mundo funciona.

2 comentarios:

  1. ...por no olvidar que una de las pocas noticias que yo espero ansiosa el resto del año, el Premio Nobel de la Paz, ha caído este fin de semana en esa UE que mencionas en tu artículo, incomprensiblemente y sin que se sepa muy bien qué demonios entiende el jurado por "paz".

    Me pregunto si debo volver a ese tiempo en el que no leía el periódico. Los pros: no se me revuelve el estómago y no tengo ataques de ansiedad. Los contras: no me entero de nada y no puedo enterarme de la verdadera naturaleza humana.

    Muy buena entrada. Merece la pena esperar a que actualices.
    ¡Un abrazo!

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  2. Buenas socio¡

    Totalmente de acuerdo contigo, echar una ojeada al mundo a través de los periódicos digitales o impresos dan ganas de muchas cosas, y casi ninguna buena.

    De hecho, me planteo si realmente nos merecíamos esto, si hasta cierto punto lo hemos incluso permitido desde la pasividad, en mi caso por ejemplo, para mojarme en temas de política o movilización social.

    Lo único que tengo claro es que de poder hacer algo, seguro que no puede hacerse por las buenas...

    A ésta cúpula maligna que nos maneja, y a su vez maneja nuestro destino, cambiando nuestra situación social y económica a su antojo, saliendo impunes siempre y justificándose para más inri... no se la erradica fácilmente.

    Y hablo de erradicar si, porque creo que en España, tristemente la gente no aprende, y segundas oportunidades pocos la aprovecharían, así que pienso eso, que como dice la canción...

    "Si yo tuviera una escoba...."

    Saludos ¡

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