Un año más llega el 28 de febrero, y aquí en el sur de España se repite la misma historia de todos los años. Durante el viernes los estudiantes vuelven a ser atosigados con toda aquella historia de la autonomía, del valor del pueblo andaluz, la bandera y sus colores, aquel Blas Infante y su pegadiza y repetida cancioncilla, mientras ellos matan el tiempo construyendo en el aire los castillos a los que volarán el lunes aprovechando que, por aquello de que el festivo recae en domingo, no hay clase.
Un gesto que predice un infortunio, Tantos libros viejos por leer,
una mirada que enamora al descreído, tanta lucidez al borde del vacío,
un amanecer desvelado entre alcoholes, tantas vidas que vivir en una sola,
un personaje inventado por descuido. tanto tiempo debo que no es mío.
Desde la absurda sinrazón. Desde la cruda realidad. Desde la misma vida.
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domingo, 28 de febrero de 2010
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