Cuatro días han transcurrido desde que se emitió el documental Comprar, Tirar, Comprar. Me permito imaginar que fuimos muchos quienes lo vimos, pero no puedo dejar de preguntarme hasta qué punto puede servir de algo. Una economía basada en el consumo, globalizada y escasamente intervenida por los gobiernos -suele ser al contrario- no puede cambiar por el deseo de unos cuantos de imponer sentido común: aquí no vale el oiga caballero, nos estamos cargando el planeta. El caballero te mirará de arriba abajo, cogerá con los dedos índice y pulgar de su mano derecha el habano que sujeta entre los dientes y hará un gesto despectivo antes de darse la vuelta y largarse. Tiene negocios que atender.
Un gesto que predice un infortunio, Tantos libros viejos por leer,
una mirada que enamora al descreído, tanta lucidez al borde del vacío,
un amanecer desvelado entre alcoholes, tantas vidas que vivir en una sola,
un personaje inventado por descuido. tanto tiempo debo que no es mío.
Desde la absurda sinrazón. Desde la cruda realidad. Desde la misma vida.
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martes, 11 de enero de 2011
jueves, 23 de septiembre de 2010
Un día sin... ¿coches?
Hicieron lo que pudieron. Hicieron tanto como podían hacer, que es poco en esta tierra donde pocas veces hacemos caso si no es por imposición. Por desgracia, pienso mientras miro los diarios, a pesar de sus buenas intenciones no lograron nada. Ayer se celebró el día europeo sin coches, y resultó tan perceptible en la calle... que si no fuera por la prensa y la televisión creo que nadie se habría dado maldita cuenta de ello. Un titular cogido al azar lo resume bien... Los atascos protagonizan el Día sin Coches
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