Son las diez de la mañana cuando salgo de la cafetería y me veo envuelto de pronto en un ambiente parecido al de las mañanas de trabajo en los olivares, fresco con un punto de humedad mezclada con el humo de las ramas de olivo quemándose en la lumbre. Camino hacia casa inmerso en los fragmentos de una conversación que he acabado escuchando sin darme cuenta, mientras leía en el periódico un artículo sobre Le Carré. A mi lado, dos parejas de mediana edad desayunaban sentadas en torno a una mesa al tiempo que debatían acerca del sacrificio que un bar o una cafetería exigen, de las dificultades con las que se topa la gente con intención de emprender un negocio, de las enseñanzas que el trabajo aporta a quien lo realiza.
Un gesto que predice un infortunio, Tantos libros viejos por leer,
una mirada que enamora al descreído, tanta lucidez al borde del vacío,
un amanecer desvelado entre alcoholes, tantas vidas que vivir en una sola,
un personaje inventado por descuido. tanto tiempo debo que no es mío.
Desde la absurda sinrazón. Desde la cruda realidad. Desde la misma vida.
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lunes, 21 de octubre de 2013
lunes, 9 de mayo de 2011
A pie de calle
La de ayer fue una de esas tardes en las que llegas a casa renegando sin remedio la raza humana, deseando que cada situación conflictiva en la calle acabe en desastre, que en las próximas elecciones haya cambio de gobierno y el dudoso personaje que encabeza la actual oposición cometa la misma chapuza continuada como alcalde que la que está llevando a cabo en los últimos tiempos desde la sombra,
martes, 11 de enero de 2011
Obsolescencia programada. Reflexiones.
Cuatro días han transcurrido desde que se emitió el documental Comprar, Tirar, Comprar. Me permito imaginar que fuimos muchos quienes lo vimos, pero no puedo dejar de preguntarme hasta qué punto puede servir de algo. Una economía basada en el consumo, globalizada y escasamente intervenida por los gobiernos -suele ser al contrario- no puede cambiar por el deseo de unos cuantos de imponer sentido común: aquí no vale el oiga caballero, nos estamos cargando el planeta. El caballero te mirará de arriba abajo, cogerá con los dedos índice y pulgar de su mano derecha el habano que sujeta entre los dientes y hará un gesto despectivo antes de darse la vuelta y largarse. Tiene negocios que atender.
domingo, 9 de enero de 2011
Me jubilo o no me jubilo, y otras cuestiones sobre economía.
Voy camino de la cocina en esta mañana de domingo cuando me llega desde la radio que suele acompañar a mi madre la voz, siempre tan familiar de tanto escucharla hasta la nausea, de uno de los muchos paletos con corbata que hemos dado lugar a colocar en los mandos de esta nave que llamamos España. Este paleto, perdón, político, rezongaba acerca de lo que en los últimos días está de moda una vez pasada la cuestión de doña Leire y su ley: la prórroga en la edad de jubilación de los sesenta y cinco hasta los sesenta y siete años.
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