Voy camino de la cocina en esta mañana de domingo cuando me llega desde la radio que suele acompañar a mi madre la voz, siempre tan familiar de tanto escucharla hasta la nausea, de uno de los muchos paletos con corbata que hemos dado lugar a colocar en los mandos de esta nave que llamamos España. Este paleto, perdón, político, rezongaba acerca de lo que en los últimos días está de moda una vez pasada la cuestión de doña Leire y su ley: la prórroga en la edad de jubilación de los sesenta y cinco hasta los sesenta y siete años.
Un gesto que predice un infortunio, Tantos libros viejos por leer,
una mirada que enamora al descreído, tanta lucidez al borde del vacío,
un amanecer desvelado entre alcoholes, tantas vidas que vivir en una sola,
un personaje inventado por descuido. tanto tiempo debo que no es mío.
Desde la absurda sinrazón. Desde la cruda realidad. Desde la misma vida.
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domingo, 9 de enero de 2011
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