Un gesto que predice un infortunio, Tantos libros viejos por leer,
una mirada que enamora al descreído, tanta lucidez al borde del vacío,
un amanecer desvelado entre alcoholes, tantas vidas que vivir en una sola,
un personaje inventado por descuido. tanto tiempo debo que no es mío.
Desde la absurda sinrazón. Desde la cruda realidad. Desde la misma vida.
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viernes, 23 de septiembre de 2011
Un veintitrés de Septiembre
Madrugada de un veintitrés de Septiembre que se pierde en el tiempo. Brisa engañosa que invita a pensar cercano un frío otoñal aún improbable, pero que me hace entrar en el coche mientras espero, en esa marca horaria maldecida por muchos de las seis de la mañana, al borde de un amanecer cada día más tardío.
sábado, 23 de julio de 2011
Tarde de deberes
Aquella tarde. Aquella primera tarde en la que supe qué era hacer deberes en casa, tras una larga jornada de clases, mañana y tarde, con almuerzo en el comedor del colegio, aquellas comidas ni mejores ni peores que llegaría a echar de menos con el tiempo, cuando hubiera de ser yo mismo quien diera forma a cada plato a la vuelta del instituto o más tarde del trabajo. Aquella primera tarde en que sentí el placer del trabajo cumplido, del trabajo bien hecho, concienzuda y puntillosamente bien realizado.
domingo, 3 de julio de 2011
Olores de verano
Olores de verano y de infancia. Olores anclados al pasado, a una biografía que a veces no sé si es mía o si la he ido inventando sobre la marcha con el paso de los años. La promesa del nuevo día unida al fresco del amanecer, el olor del agua con cloro a media mañana en la piscina, el seco y tórrido aroma de la tierra en la sobremesa mientras que paredes encaladas desprenden el fuego abrasador de otra mañana de sol intenso
sábado, 26 de febrero de 2011
2010: Balance de un año y media vida (III)
El mundo digital
Apple
En lo que se refiere a la informática, este año pasará a la historia como el año en que entré en el mundo Apple. Rayjaen, un buen amigo, infatigable creador de podcast y mackero a muerte, tuvo a bien regalarme un iPod Touch de 8Gb, y unos meses después me ofreció la posibilidad de entrar más en serio en el mundo de la manzana de la mano de su MacBook,
Apple
En lo que se refiere a la informática, este año pasará a la historia como el año en que entré en el mundo Apple. Rayjaen, un buen amigo, infatigable creador de podcast y mackero a muerte, tuvo a bien regalarme un iPod Touch de 8Gb, y unos meses después me ofreció la posibilidad de entrar más en serio en el mundo de la manzana de la mano de su MacBook,
viernes, 25 de febrero de 2011
2010: Balance de un año y media vida (II)
El aprendizaje inacabado e inacabable. Lecturas.
Uno de los aspectos que más valoro de vivir donde ahora vivimos es la tranquilidad, así como poder ordenar mis cosas de forma que no molesten a nadie ni que me estorben cosas de otro. Con esto y poco más se logra el entorno que siempre he buscado para poder aprovechar el poco tiempo que tengo con los libros o escribiendo cuando hay algo que decir y el ánimo necesario para escribirlo.
Uno de los aspectos que más valoro de vivir donde ahora vivimos es la tranquilidad, así como poder ordenar mis cosas de forma que no molesten a nadie ni que me estorben cosas de otro. Con esto y poco más se logra el entorno que siempre he buscado para poder aprovechar el poco tiempo que tengo con los libros o escribiendo cuando hay algo que decir y el ánimo necesario para escribirlo.
jueves, 24 de febrero de 2011
2010: Balance de un año y media vida (I)
Arrancando.
El 2010 ha terminado dando paso a un nuevo año, cargado como de costumbre de ilusiones y esperanzas para todo el mundo. Otro arranque de año donde más de uno se promete a sí mismo y a quien le rodea el oro y el moro, quedándose todo a menudo en el intento.
El 2010 ha terminado dando paso a un nuevo año, cargado como de costumbre de ilusiones y esperanzas para todo el mundo. Otro arranque de año donde más de uno se promete a sí mismo y a quien le rodea el oro y el moro, quedándose todo a menudo en el intento.
domingo, 23 de mayo de 2010
Cuando los años pesan
Como cada mañana te levantas. La tensión acumulada durante días en el cuello, tan solo parcialmente corregida cada cuatro o cinco noches tras un sueño medianamente decente o bien con Valium de por medio, sigue estando presente como siempre desde hace demasiado tiempo. Tanto, que ya no recuerdas la vieja sensación de lucidez al despertar, una vez abandonado el sopor del sueño. Mientras te aseas, te das cuenta de que en nada, o casi, se parece el rostro del espejo al de aquel que poco más de una década antes ansiaba salir del pueblo antes de convertirse en parte de este. Las ocasionales canas de antaño se han convertido en dueñas de la mitad de tu cabeza, y probablemente antes de que te des cuenta contaremos con los dedos los cabellos castaños que aun resistan a la quema.
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