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lunes, 18 de junio de 2012

Dos días y una vida

Marchaste, considerando como una certeza imposible que la vida son dos días, según reza en la sabiduría popular. Fiel a tales palabras, concluido el periodo de existencia toca abonar religiosamente cada minuto de bienestar consumido, a los que esperas no sea necesario, visto lo visto, sumar intereses. El caos se cierne desde el primer momento, más allá del umbral acristalado que separa el sentido de las cosas del más puro y absurdo abismo de la realidad.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Carta a un poeta en el exilio

Estimado amigo:

Sé innecesario pronunciar ese nombre tuyo que, por simetrías históricas, te asocia con cierto escritor del diecinueve, pues te reconocerás en cuanto leas la presente. Estás ahora lejos, muy lejos, en lugares que nunca he visto y no sé imaginar, entre palabras extrañas y costumbres que pienso incomprensibles de tan dispares a las conocidas.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Azul marino. Diario de un viernes festivo.

El día ha comenzado demasiado temprano, en el margen irreal de las cinco y media de la mañana. Me impongo una prisa desmedida desde el instante en que suena la alarma, pretendiendo huir de la tentación del paso atrás. Conducir durante dos horas por carreteras sembradas de camiones, luz del alba vagamente nublado poco más allá de la capital granadina, hermosura de un amanecer casi olvidado desde el peñón que corta en dos la playa.

miércoles, 17 de agosto de 2011

El Ejido - Roquetas de Mar. Crónica de un viaje

Adiós al reloj, a las citas ineludibles. Adiós a aquel pueblo que se dice ciudad y que ostenta el título a la capital más calurosa, si no de día, sí por la noche. Adiós al vacío, a las averías que he de solventar rápido y bien, convertido en una copia barata de robot que repara a otros robots. Adiós a toda prisa salvo la imprescindible para circular por carreteras donde un mínimo despiste supone ser arrollado por la absurda masa.