Salgo a la terraza después de una ducha que me arranca el cansancio del largo paseo, y me sorprende el viejo aroma en el aire de los antiguos domingos por la tarde, cuando toda la familia se arreglaba para salir a tomar algo como cierre al fin de semana. Va cayendo el sol en este primero de enero que posee el doble sentido del año nuevo y del cumpleaños. Veintiocho, cifra peculiar, redonda, tan distinta aunque tan próxima de ese veintisiete que contaba hasta ayer.
Un gesto que predice un infortunio, Tantos libros viejos por leer,
una mirada que enamora al descreído, tanta lucidez al borde del vacío,
un amanecer desvelado entre alcoholes, tantas vidas que vivir en una sola,
un personaje inventado por descuido. tanto tiempo debo que no es mío.
Desde la absurda sinrazón. Desde la cruda realidad. Desde la misma vida.
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domingo, 1 de enero de 2012
lunes, 20 de junio de 2011
Un cumpleaños
Me acaba llamando él, casi a medio día, después de que intentara localizarlo por teléfono sin fortuna en un par de ocasiones a lo largo de la mañana, en las cuales la mísma sórdida voz femenina me avisa de que he caído en la telaraña del contestador automático. Me llama cuando casi he olvidado volver a llamarlo, cuando da por terminadas sus tareas de entretenimiento dominical, auyentado imagino por el calor de un verano que llega con fuerza y por adelantado, y se decide a ducharse y a invertir lo que queda hasta la hora de la comida en unos de sus escasos pasatiempos.
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